Siento debilidad por los vídeos en las azoteas. Lo hicieron en el Albayzín los Planetas y Vetusta Morla en Madrid. Los beatles subieron al edificio de Apple Corp para mofarse del “something big”. Hacer algo grande era lo que se esperaba de los colonos en tierras recién descubiertas o era la meta para unos jóvenes de clase trabajadora que les reportaría “ser alguien” o para cualquiera que se esforzara, independientemente del extracto social que viniese, en una tierra de oportunidades, donde EUA es el paradigma. Sin embargo, la elegancia de Lenon arremete contra el orden preestablecido -sin necesidad de emular los movimientos sicalípticos de Elvis o la carnalidad de Mick Jagger- e irradia filosofía de Nietzsche, deconstruccionismo y superación del arte.
Este vídeo contiene dos ingredientes para entender la contracultura de los años 60. En primer lugar, emparenta con el deconstruccionismo (movimiento de post-guerra que surge al mismo tiempo que el rock and roll) al salir del circuito habitual de concierto. El otro ingrediente, la tibieza explosiva que hay en la letra de esta canción. Ésta habla de un chico que desea que no le decepcione su chica, un tema naïf si lo comparas con Get back, que también sonó en la azotea. Pero no importa el contenido de la letra, lo relevante es la sutileza de poner patas arriba el “establishment” sin esforzarse.
Londres, ciudad donde se grabó, es una de tantas ciudades que están llenas de edificios construidos por gentes que fueron con la esperanza de labrarse un futuro mejor. Pero los valores habían cambiado en el año 69, a partir de entonces hacer algo grande ya no era poseer el edificio sino tocar sobre él. Siendo símbolo de poder, el edificio, una vez conquistado, Apple Corps que era una empresa creada por los beatles, es algo a desdeñar. La azotea del edificio es una salida de contexto, de ese contexto imperante de pragmatismo y de ingeniería social que es el sueño americano y que enarbola últimamente el cabezabuque Trump bajo el lema “Make America Great” en su versión más delirante. Para los beatles como para el deconstruccionismo, para el cual no hay nada fuera de contexto, esa salida de contexto no es tal; no son ellos los que hacen algo anormal tocando en semejante lugar, sino el mundo que escribe un mal guión. Situados desde las alturas, elevados doblemente por la altura del edificio y por el cámara que los graba en contrapicado encuentra el individuo que rock and rollea el espacio para ser él mismo. Aunque John sabe que yo es otro y que forma parte de la sociedad del espectáculo juega con el sentido del espectáculo tan bien como lo haría un situacionista. Los cuatro de Liverpool pretenden superar el arte con esta improvisación; sus cabezas oscilan y sus pies golpean suavemente la mole de cemento y ladrillo, es imposible derribarla, así que bailan sobre ella con cadenas. Eso era para Nietzsche escribir poesía.
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